En las últimas décadas, la obesidad se ha consolidado como uno de los principales problemas de salud pública a nivel mundial, con una prevalencia en constante aumento que afecta sustancialmente a la población en edad laboral. Este exceso de adiposidad se asocia no solo con un mayor riesgo de morbilidad y mortalidad por enfermedades cardiovasculares, metabólicas y musculoesqueléticas, sino también con una alteración de la capacidad funcional de los trabajadores, una reducción de la productividad y una menor participación a largo plazo en el mercado laboral.
En el ámbito de la salud laboral, la obesidad interactúa con factores organizacionales, ergonómicos y psicosociales, aumentando la
probabilidad de accidentes de trabajo, absentismo, incapacidad temporal y jubilación anticipada, con un impacto significativo tanto
en las empresas como en los sistemas de protección social. A pesar de esta evidencia, la obesidad sigue estando infrarrepresentada
en la evaluación de riesgos, la vigilancia de la salud y las políticas preventivas implementadas en los lugares de trabajo, que continúan centrándose predominantemente en los riesgos físicos, químicos o biológicos tradicionales.
Este artículo establece el posicionamiento del médico del trabajo en la práctica preventiva, considerando la obesidad como un
determinante clave de la salud laboral. Propone un marco integral para el abordaje de la obesidad en el lugar de trabajo que integra
perspectivas clínicas, preventivas y organizacionales, con el objetivo de fundamentar las decisiones de política sanitaria, orientar las
estrategias corporativas y configurar las agendas de investigación prioritarias.
